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Coches autónomos y accidentes: ¿son más o menos seguros que los vehículos con conductor?

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Autor | Jaime Ramos

El sueño de la conducción autónoma continúa madurando, circulando silenciosamente al ralentí. Los avances y las pruebas contrastan con las dudas que arrastra esta tecnológica: ¿será el coche autónomo capaz de cumplir su promesa de reducir la siniestralidad a niveles anecdóticos?

¿Cuál es la probabilidad de accidente con un coche autónomo?

Todavía vivimos en una etapa prematura del desarrollo de la conducción autónoma para prever cuál será la tasa accidentalidad real. En ese aspecto, las compañías de asesoramiento jurídico muestran pronósticos pesimistas (e infundados en su mayoría) del coche autónomo y sus riesgos.

Si echamos un vistazo a varias firmas especializadas en la defensa legal en cuestiones de tráfico, recurren a estadísticas desfavorables para el coche autónomo, con una tasa estimada de 9,1 accidentes por cada millón de millas en Estados Unidos. A su vez, la media de accidentes “humanos” se mueve en torno a 4,1. Ahora bien,  esos datos, tan repetidos en el sector, se corresponden con un estudio realizado en 2013. Es decir, una fecha ya caduca.

Por estados, y con datos más actualizados, California registró 690 colisiones de vehículos autónomos hasta febrero de 2024, según el California Department of Motor Vehicles (DMV), cuya web recopila cada uno de los accidentes. Recuerdan además que los fabricantes que estén probando vehículos autónomos tienen la obligación de informar de cualquier colisión en los 10 días siguientes de haberse producido

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También encontramos otras fuentes legales que hacen una proyección teniendo en cuenta los tres fallecimientos vividos hasta la fecha en Estados Unidos, asociando este dato a la distancia recorrida y comparándolo con la media de siniestros humanos. Por supuesto, el coche autónomo pierde esta apuesta con estrépito.

Cabe destacar que vivimos unos años en los que el coche autónomo sigue en mitad de su desarrollo y que, por mucho que nos asalten temores en relación a su fiabilidad, todavía no se ha recolectado suficiente información como para adivinar cuál será la tasa de siniestralidad en su apogeo.

¿En qué falla el coche autónomo?

El análisis de los incidentes reportados que involucran el vehículo autónomo permite extraer algunas conclusiones sobre sus causas.

Entrenamiento poco realista

En muchos casos, los coches autónomos se entrenan virtualmente en condiciones casi idílicas; con buena climatología, carreteras en perfecto estado y conductores respetuosos con la ley. Sin embargo, al probarse en entornos reales, el vehículo puede encontrarse con un día de niebla, patinetes en los carriles laterales y un sinfín de escenarios que desconoce y ante los que no es capaz de reaccionar.

Fallos técnicos

Como ocurre con cualquier máquina, y especialmente aquellas dependientes de la tecnología, el vehículo autónomo también tiene fallos técnicos o de diseño.

Estos errores tecnológicos puede suceder por:

  • Sensores defectuosos

Para percibir su entorno, el coche autónomo utiliza varios sensores como cámaras, radares y LiDAR. Si alguno no calcula correctamente la distancia con el vehículo de enfrente, no detecta un obstáculo o no lee una señal de tráfico correctamente, el riesgo de colisión aumenta significativamente.

  • Mal funcionamiento del software

Para funcionar, los coches autónomos utilizan complejos algoritmos y softwares que además están en constante evolución. Un fallo en el código puede hacer que el vehículo tome una decisión incorrecta y provocar un incidente.

  • Datos cartográficos inexactos

Estos vehículos utilizan datos cartográficos para navegar por las carreteras. Si estos no están, por ejemplo, actualizados, el vehículo podría equivocarse de dirección o pasar por alto información importante que derive en un accidente.

Presente y futuro autónomo

Restan años para lograr la irrupción comercial de la conducción autónoma plena o denominado nivel 5. En ese tiempo, los fabricantes tienen pendientes una serie de obstáculos. Sin embargo, en ciertas partes del globo, sobre todo en varias ciudades norteamericanas, se multiplican las pruebas experimentales y los proyectos con tecnologías con ese nivel, o casi.

A la incertidumbre sobre su despegue definitivo se le suman los sistemas de asistencia y pilotos automáticos que los fabricantes de coches ya introducen en sus vehículos y que tienden a confundirse, algo que han denunciado en varias ocasiones entes como Euro NCAP.

Lo que sí sabemos es que, según la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), el 94% de los siniestros poseen una causa humana. En ese sentido, son muchas las esperanzas depositadas en la reducción de las víctimas que traerá la conducción autónoma. Los estudios apuntan a todo tipo de cifras, desde la erradicación completa de ese 94%, hasta informes más pesimistas (de las compañías aseguradoras) que lo sitúan en una reducción del 35%.

Lo que está claro es que todavía restan unos años en los que el coche autónomo.

¿Hacia un modelo híbrido?

Una vía en fase de investigación ofrece una solución intermedia: combinar la autonomía del vehículo en escenarios que ya domina, como el control de crucero para controlar automáticamente la velocidad en, por ejemplo, una autopista, y delegar la ejecución de maniobras más complejas a una persona ubicada en remoto.

En un artículo publicado en 2023 en la revista IEEE Transactions on Robotics, Cathy Wu, del Laboratory for Information and Decision Systems (LIDS) de la MIT, y sus coautores, presentaron un marco sobre cómo podría implementarse la supervisión humana a distancia para hacer eficiente un sistema híbrido sin comprometer la seguridad de los pasajeros.

Señalaron que si los vehículos autónomos fueran capaces de coordinarse entre sí en la carretera, podrían reducir el número de situaciones en las que fuera necesaria la intervención humana.

Una pregunta que se propusieron resolver es si un pequeño número de supervisores humanos a distancia sería capaz de gestionar con éxito un grupo más numeroso de vehículos autónomos, ya que la lógica nos dicta que a mayor número de coches, mayor es la necesidad de supervisores humanos en remoto.

Sin embargo, en los escenarios testados en los que los vehículos autónomos se coordinaban entre sí, el equipo descubrió que los coches reducían notablemente el número de veces que el humano debía intervenir. Por ejemplo, un vehículo autónomo conduciendo por la autopista podría ajustar su velocidad para dejar espacio a un coche que se incorpore, eliminando por completo una situación de riesgo.

¿Cómo regular el coche autónomo?

La regulación es uno de ellos. Cada vez está más cerca el momento en que los diferentes ordenamientos jurídicos tengan que posicionarse sobre qué ocurrirá con las responsabilidades penales y civiles.

Por eso, en Estados Unidos, país en los que la jurisprudencia cuenta con un peso específico propio, los profesionales jurídicos se preparan para una probable batalla legal entre proveedores de la tecnología, aseguradoras y víctimas que será determinante para el futuro del coche autónomo. Y es que, en EEUU, los expertos legales temen la complejidad de este asunto, y trabajan con paciencia para establecer criterios definitivos sobre quién será responsable de los deslices del coche autónomo.

En California, los vehículos autónomos recorrieron casi 3,3 millones de millas en 2023, cinco veces más que el año anterior. Cruise, de General Motors, y Waymo, de Alphabet, realizaron la mayor parte de los kilómetros (el 63% y el 36%, respectivamente), según el departamento estatal de vehículos de motor (DMV).

Un coche autónomo moral

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Sobre el dilema de la responsabilidad, no solo es cuestión del determinar el tanto de culpa en caso de siniestro, sino de reflexionar sobre la toma de decisiones. Una de los puntos más agitados del debate de los últimos años ha sido cómo debería actuar un coche autónomo si se ve en una encrucijada en la que, haga lo que haga, provocará un daño sobre un ser humano.

Sobre ello, resulta interesante el experimento: “La Máquina moral“. Este sondeó la opinión de más de dos millones de personas en 233 países sobre cómo debería responder un coche ante este tipo de situaciones comprometidas. Ante la complejidad de las soluciones, los responsables apuestan por desarrollar marcos jurídicos adaptados a cada zona y, sobre todo, tratar de dotar a las inteligencias motorizadas de una inteligencia moral que emule la humana. No será sencillo.

Imágenes | Wikimedia.commons/Dllu, Waymo, Volvo Cars

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