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Autora | Lucía Burbano
La primera generación de micromovilidad se centró en el crecimiento rápido y la comodidad. Hoy, la nueva generación de dispositivos se enfrenta a retos relacionados con normativas más estrictas, seguridad, costes operativos y la presión para integrarse en el transporte público como solución de movilidad compartida.
Los vehículos clasificados en esta categoría son cada vez más inteligentes, seguros y conectados para cumplir con criterios que las urbes exigen a los operadores: que sus vehículos reduzcan la circulación por las aceras, mejoren el cumplimiento de las normas de aparcamiento, compartan datos sobre movilidad y ofrezcan opciones de transporte más accesibles.
Regular la micromovilidad desde la seguridad
El auge de estos dispositivos de movilidad compartida no disminuye. De hecho, en 2025 se vendieron en todo el mundo alrededor de 11 millones de vehículos eléctricos de dos y tres ruedas, aproximadamente el 15% del total de las ventas en la categoría general de vehículos de dos y tres ruedas.
Para lograr la convivencia pacífica entre esta solución de movilidad, coches privados, transporte público y peatones, países y ciudades están regulando varias facetas de su uso, sobre todo los relacionados con la seguridad, el aparcamiento, el intercambio de datos y la accesibilidad, aspectos que solo pueden cumplir con la ayuda de tecnologías como el geoperimetraje o la IA.
Las tecnologías que impulsan la nueva micromovilidad

IA integrada para detectar la circulación por la acera
Varios patinetes eléctricos están equipados con cámaras, sensores y sistemas de IA perimetral capaces de distinguir, en tiempo real, el tipo de superficie por el que circula, ya sea una carretera, un carril bici o por la acera. Cuando el sistema detecta a un usuario que transita por esta última, emite, de forma autónoma, avisos acústicos, reduce la velocidad o incluso desactiva el acelerador.
Operadores como Lime, Voi, Beam o Fenix han probado sistemas de IA y Bolt utiliza la tecnología PathPilot de Drover AI en sus patinetes eléctricos, que utiliza visión artificial para identificar el tipo de superficie en la que está rodando.
Infraestructura inteligente de aparcamiento y estaciones de recarga
Las ciudades y los operadores apuestan por estaciones de recarga inteligentes y centros de aparcamiento designados para evitar que el trayecto continúe fuera de las zonas autorizadas, reducir comportamientos incívicos en las aceras, y mejorar la distribución de la flota y las operaciones de recarga.
Los sistemas de validación de aparcamiento basados en inteligencia artificial analizan imágenes captadas al final de un trayecto para confirmar que el patinete se ha aparcado correctamente antes de permitir que el usuario lo dé como finalizado.
Mantenimiento predictivo
El mantenimiento predictivo utiliza datos de sensores, telemática y modelos de inteligencia artificial para identificar vehículos que probablemente necesiten reparaciones antes de que se produzca una avería.
Un estudio reciente sobre el sistema Bicing de Barcelona demostró que los modelos de aprendizaje automático pueden predecir con éxito las necesidades de mantenimiento en grandes flotas de bicicletas, mejorando la disponibilidad y reduciendo los costes operativos.
Ciudades que ya regulan la nueva micromovilidad

Londres: el geoperimetraje como herramienta reguladora
El programa de alquiler de patinetes eléctricos de Londres exige a los operadores utilizar plazas de aparcamiento designadas y establece zonas en las que limita la velocidad o prohíbe su circulación.
Los patinetes reducen automáticamente la velocidad o se detienen al entrar en zonas restringidas, lo que convierte al geoperimetraje en uno de los ejemplos más claros de cómo la regulación impulsa la adopción de la tecnología.
Singapur: uno de los marcos normativos más estrictos del mundo
Singapur reclama que los patinetes y bicicletas eléctricas cumplan con unas normas técnicas y, además, que los usuarios superen un examen teórico obligatorio. Estas leyes han animado a los operadores a invertir en tecnologías conectadas y sistemas de cumplimiento normativo.
Madrid: regulación mediante permisos
En 2024, Madrid exigió a los operadores que garantizaran un estacionamiento adecuado y evitaran circular por zonas peatonales. A aquellos que no cumplieron, se les revocó las licencias para operar en la ciudad. Este ejemplo muestra cómo el cumplimiento normativo se está convirtiendo en un requisito esencial para acceder al mercado.
Preguntas y respuestas sobre la nueva generación de micromovilidad
¿Qué está impulsando la evolución de la micromovilidad compartida?
Las normativas más estrictas, las exigencias de seguridad, los costes operativos y la integración con el transporte público.
¿Cómo ayuda la IA a mejorar la seguridad de los patinetes eléctricos?
Detecta en tiempo real si circulan por una acera y puede emitir avisos, reducir la velocidad o desactivar el acelerador.
¿Qué función tienen las estaciones inteligentes de aparcamiento y recarga?
Ayudan a evitar el estacionamiento indebido, optimizan la distribución de la flota y facilitan las operaciones de recarga.
¿Qué ventajas aporta el mantenimiento predictivo?
Permite anticipar averías en baterías, motores o frenos, reduciendo costes y mejorando la disponibilidad de los vehículos.
¿Cómo están influyendo las ciudades en la innovación de la micromovilidad?
Mediante regulaciones como las de Londres, Singapur o Madrid, que impulsan tecnologías de control, conectividad y cumplimiento normativo.
Fotos | Unsplash/Maria Lupan, Unsplash/Jonathan Borba, Unsplash/Jonas Jacobsson


