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Autora | Elvira Esparza
De acuerdo con las últimas mediciones, Europa se calienta a un ritmo más rápido que otras zonas del mundo. La temperatura media global ha aumentado aproximadamente 0,27º C por década en los últimos treinta años. Sin embargo, en Europa las temperaturas aumentan aproximadamente 0,56°C por década desde mediados de la década de 1990, es decir, que la temperatura ha subido más del doble del promedio mundial.
Para solucionar los problemas que genera el calor extremo, las ciudades europeas están probando diferentes sistemas de refrigeración, que incluyen soluciones naturales y tecnológicas.
Más olas de calor y más muertes

Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y largas en Europa. Según el Centro Climático Regional (CCR) de Europa de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 23 de las 30 olas de calor más severas en Europa que se han producido desde 1950 han tenido lugar después del año 2000. Solo en los tres últimos años se han contabilizado cinco olas de calor severas.
Ante esta situación, existe una gran preocupación en los países europeos sobre los efectos que el calor extremo y las olas de calor tienen en la población. Los datos sobre las muertes relacionadas con el calor avalan esta preocupación. Se calcula que hasta el 95% de las muertes asociadas a fenómenos meteorológicos y climáticos extremos registrados en Europa entre 1980 y 2023 estuvieron vinculadas a olas de calor. En la ola de calor sufrida en Europa en el mes de junio se contabilizaron más de 10.000 muertes por encima de lo esperado, según los datos de EuroMOMO, el sistema europeo de vigilancia de la mortalidad.
¿Qué soluciones se están aplicando para frenar los efectos de las olas de calor?
Las ciudades europeas están desarrollando diferentes estrategias para frenar los efectos de las olas de calor, desde soluciones naturales como plantar más árboles a soluciones tecnológicas como el uso de pavimento reflectante.
Soluciones naturales

Plantar árboles
Crear bosques urbanos, incorporar fuentes de agua o crear jardines verticales son soluciones naturales para reducir la temperatura que se genera en las islas de calor urbanas. Un análisis publicado por el Instituto de Salud Global de Barcelona sobre 93 ciudades europeas concluyó que aumentar la cobertura de árboles urbanos al 30% reduce la temperatura media en 0,4 °C en verano y puede prevenir hasta un tercio de las muertes atribuibles a las olas de calor urbano.
Varias ciudades francesas han aumentado la plantación de árboles a la hora de renovar el espacio público. Estos árboles dan sombra que contribuye a rebajar la temperatura de la tierra bajo el árbol a 28 ºC frente a los 40 ºC del asfalto al sol. Además, provocan el proceso de evapotranspiración, mediante el cual las plantas absorben agua y la liberan a través de sus hojas mientras la humedad del suelo se evapora. Entre estas ciudades destaca Marsella que se ha marcado el objetivo de plantar 300.000 plantas para 2029, a razón de 1200 árboles al año y 50.000 arbustos. París combina los bosques urbanos y la renaturalización de espacios públicos además de contar con un sistema de refrigeración urbana centralizado.
Azoteas verdes
Las azoteas verdes son una barrera aislante por la combinación de vegetación y sustrato. Actúan como reguladores térmicos naturales, frente a los techos impermeabilizantes negros que absorben el calor de día y lo liberan por la noche. La transpiración de las plantas y la evaporación del sustrato contribuye a disipar el calor acumulado y a reducir la temperatura ambiente, de hecho, pueden rebajar hasta 5 ºC la temperatura del interior de los edificios.
Rotterdam con 18 millones de metros cuadrados de azoteas planas, ha transformado más de 360.000 metros cuadrados en cubiertas ajardinadas. Fue pionera en los Países Bajos en desarrollar esta iniciativa, ofreciendo subvenciones a los ciudadanos que incorporaban vegetación en el tejado.
Refugios climáticos

Los refugios climáticos son espacios habilitados en las ciudades para que la gente pueda resguardarse cuando la temperatura es extrema. Estos refugios pueden ser interiores como bibliotecas, museos, escuelas u otros edificios públicos donde la temperatura no supere los 26 ºC o exteriores como parques o jardines con agua que refrescan el ambiente. Barcelona ha sido una ciudad pionera en España en la creación de una red de refugios climáticos que cuenta con más de 500 espacios en verano. También existen refugios climáticos portátiles con jardines verticales que reducen hasta 5 °C la temperatura ambiental y atraen polinizadores en zonas urbanas.
Rediseño de calles
El rediseño de las calles con la instalación de pérgolas vegetales, toldos bioclimáticos, marquesinas y mobiliario urbano sombreado y corredores peatonales protegidos es otra solución natural para mitigar el calor. Maribor, la segunda ciudad más grande de Eslovenia, está instalando pérgolas verdes para proporcionar sombra en zonas de juego infantil y creando áreas de refrigeración basadas en la naturaleza en paradas de autobús.
Soluciones tecnológicas
Pavimentos fríos
El uso de pavimentos fríos es otra de las soluciones que las ciudades están incorporando en el diseño urbano para combatir el calor. Existen dos clases de pavimentos fríos: pavimentos permeables y pavimentos reflectantes. En el primer caso se trata de superficies con huecos conectados entre sí que dejan pasar el agua de lluvia hacia el terreno en lugar de evacuarla a las alcantarillas, para que el agua retenida enfríe el ambiente.
El pavimento reflectante reduce la acumulación de calor porque devuelve a la atmósfera una parte de la radiación solar que recibe en lugar de almacenarla como hace el asfalto convencional. Además, el pavimento reflectante mejora la luminosidad nocturna. Murcia ha desarrollado una experiencia piloto de pavimento reflectante en un barrio de la ciudad como parte de las acciones dirigidas a combatir el sobrecalentamiento de la ciudad.
Mapas térmicos y sensores
Las ciudades inteligentes utilizan sensores de temperatura, estaciones meteorológicas, imágenes térmicas por satélite, datos de Copernicus, modelos climáticos urbanos, GIS, mapas de vulnerabilidad y sensores LoT para analizar la temperatura en las distintas zonas de la ciudad según la densidad edificatoria, la cantidad de árboles, la orientación de las calles, los materiales o la edad de los edificios.
Amberes usa un sistema de cartografía para generar mapas de temperatura e islas de calor para estimar el estrés térmico que experimentan las personas. Estos mapas permiten identificar los puntos más vulnerables y simular previamente distintas intervenciones urbanas, como plantar árboles, incorporar superficies permeables, estanques o fuentes, antes de incorporarlas al diseño de plazas y barrios.
Las ciudades europeas esperan reducir los efectos que las olas de calor tienen en la población y en la economía a través de estos sistemas de refrigeración naturales y tecnológicos.
Imágenes | Sweder Breet, Adrien Olichon, ugurhan/iStock, Jose Gonzalez Buenaposada/iStock


