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Autora | Raquel C. Pico
Una de las claves del presente y el futuro de las ciudades es la tecnología y cómo se enraíza de forma intangible para el ciudadano en el desarrollo urbanístico. Nada lo captura mejor que los gemelos digitales, una pieza fundamental en la infraestructura TI de las smart cities y una de las grandes ayudas en la planificación urbana, pero también una de las que abre dudas e interrogantes entre la ciudadanía.
Qué son exactamente los gemelos digitales
“Su propósito es hacer que las ciudades sean mejores para vivir en ellas”, asegura al Financial Times Phil Christensen, vicepresidente senior de desarrollo de negocio de ciudades digitales de Bentley Systems. Pero ¿de qué se habla exactamente cuando se habla de gemelos digitales?
Los gemelos digitales son sistemas que permiten recrear entornos en tiempo real. Esto es, son una versión virtual de lo que ocurre, una suerte de eco de lo que está pasando y, aquí está el elemento fundamental, de lo que podría pasar. En las fábricas, se emplean para adelantarse a fallos del sistema o mejorar la producción y la productividad. En las ciudades, sirven para comprender mejor el impacto del urbanismo, a detectar problemas o cuellos de botella o a visualizar potenciales soluciones. Son tanto una herramienta para llevar un control del sistema en remoto como una para visualizar la ciudad a futuro.
Esto tiene múltiples beneficios. Los servicios públicos inteligentes ganan en eficiencia y la propia ciudad en líneas generales funciona como una máquina bien engrasada. Pero, incluso, puede añadir ventajas indirectas, como incentivar la participación urbana, porque es más fácil ver qué supondrán las cosas y generar feedback. Ahí está el ejemplo de Glasgow (Reino Unido), que permite el acceso de su ciudadanía a información sobre sostenibilidad.
Preocupaciones ante los gemelos digitales

Para que esto ocurra, se necesitan grandes cantidades de datos y es, justo en esa intersección, donde empiezan los puntos de tensión. El gran reto de los gemelos digitales no es la tecnología, que ya existe y es altamente eficiente, sino todo lo que implica a niveles que van más allá de infraestructura TI. La ciudad va a gestionar grandes masas de datos ultra sensibles, lo que hace que la compliance y la transparencia sean más importantes que nunca.
Al fin y al cabo, las tecnologías que soportan los gemelos digitales sí tienen asociados riesgos de privacidad. El primero está en el uso que se dan a esos datos. A la ciudadanía y a las organizaciones de derechos humanos les preocupan que la información pueda llegar a ser usada para el control ciudadano, en lugar de para tomar decisiones de mejora urbana.
Por ello, es muy importante que el marco regulador esté claro y que las propias ciudades sean muy claras con qué información recogen y para qué la usan. En zonas en las que existen normativas muy exigentes en términos de protección de datos, como la GDPR, la ley europea de protección de datos, ese marco está ya marcado por la normativa. Como recuerda en un análisis Wei Zhai, profesor asociado de la Universidad de Texas, la ley europea impide que se comparta información sensible y limita así el uso de esos datos incluso en entornos de simple investigación académica. Las ciudades deben también, al final, cumplir con la normativa en protección de datos.
Los retos éticos de las smart cities
Algunos proyectos, como el Centre for Digital Built Britain de la Universidad de Cambridge, ya abogan por usar los gemelos digitales para el bien común y han marcado líneas maestras que se deben seguir para que las ciudades cumplan a nivel ético. La confianza, el valor social, la transparencia, la responsabilidad o la ciberseguridad son algunos de los puntos que, consideran, deben ser prioritarios.
Al tiempo, los analistas recuerdan que la clave está en nunca perder de vista que en las ciudades vive gente. “La gente se mueve, vive e interactúa más allá de esos edificios y esas calles”, recuerda Zhai. Eso es un reto, ya que el gemelo digital no puede ignorar el uso humano de las infraestructuras, pero es mucho más difícil de repicar que un simple plano de construcción. Captar todos los datos que genera la población resulta “impráctico y complejo éticamente”. El experto recomienda echar mano de los datos sintéticos, datos creados por algoritmos y que no son de personas reales, pero sí las imitan. Bogotá (Colombia) los usa para comprender su sistema de transporte rápido.
Eso sí, esto puede abrir otro problema, como el de potenciar los sesgos de serie de la información y magnificar desigualdades. Al tiempo, tampoco hay que olvidar que los gemelos digitales pueden no solucionarlo todo. Como recoge el FT, ante problemas como la crisis de vivienda y la desigualdad no logran buenos resultados.
Algunas preguntas frecuentes
¿Qué amenazas más allá de la privacidad y la ética afrontan los gemelos digitales?
La más clara son los potenciales riesgos que abre en ciberseguridad, algo inherente a la propia digitalización. Las ciudades deben trabajar en ciber-resiliencia.
¿Qué infraestructura TI soporta a las smart-cities?
La integración de diferentes herramientas tecnológicas, desde la inteligencia artificial a la analítica de datos pasando por el internet de las cosas, ha cambiado cómo se gestiona la ciudad, cómo se entiende su realidad y cómo se afrontan sus retos. Los gemelos digitales se integran y beben de todas ellas.
¿Podrían los gemelos digitales gestionar ellos solos una ciudad?
Ahora mismo, son herramientas de apoyo y no se automatizado la planificación o la gestión urbana, pero una de las fronteras futuras es, justamente, las ciudades autogestionadas.
Fotos | adventtr/iStock, Thapana Onphalai/iStock


