Autora | Raquel C. Pico
La rueda fue una de las primeras innovaciones humanas, algo escasamente sorprendente cuando se piensa en todas sus potenciales aplicaciones. Su aparición se produjo en un tiempo lejano y remoto, pero, por mucho que las tendencias en movilidad global sean cada vez más complejas, la esencia sigue siendo la misma. Los seres humanos necesitan moverse, tanto a ellos mismos como a las materias primas, y las tendencias en movilidad marcan su día a día. Saber ya no cuál es la rueda de hoy sino más bien la de mañana resulta fundamental para comprender cómo están llamadas a cambiar las cosas.
Qué entendemos por tendencias de movilidad globales
Definición y alcance: más allá de los vehículos y hacia los ecosistemas integrados
Basta una tormenta en una esquina del mundo o un fallo en una infraestructura en otra para que se vea de forma práctica la complejidad del mercado global de transporte. La movilidad es una cuestión altamente local y, al tiempo, poderosamente global. Por ello, las tendencias de movilidad están fuertemente interconectadas y crean una potente industria global. En este terreno entran todas las formas de movilidad que permiten solventar los grandes retos del presente, algo en lo que las nuevas tecnologías están cada vez más presentes. La smart mobility es, de hecho, ya una cuestión habitual y no una rareza.
Según Statista, el mercado de la movilidad conectada global moverá en 2026 1,68 billones de dólares y subirá a un ritmo anual del 4,96% hasta 2030. Esta firma de análisis incluye en sus cuentas todos los medios de transporte colectivos existentes. Si se va a lo más concreto y a los elementos que protagonizan las tendencias en movilidad global, las cifras bajan hasta los 73.000 millones de dólares, como apunta un análisis de Market Research que aborda el potencial crecimiento de los servicios compartidos (como coches o bicicletas).
Por qué las tendencias en movilidad están redibujando las ciudades y las economías

Varias son las razones que apuntalan este crecimiento y también las que explican que las ciudades, los Estados e incluso los organismos supraestatales estén prestando tanta atención a las tendencias de mercado de movilidad. Las líneas maestras que empujan el interés convergen en una búsqueda de eficiencia: se necesita aliviar la saturación que están generando las soluciones de movilidad actuales, reduciendo costes económicos, sociales y medioambientales.
De hecho, el análisis de Market Research identifica la creciente urbanización global como uno de los motores detrás de las tendencias en movilidad. Cada vez más personas viven en ciudades, lo que satura todavía más sus calles. La situación es especialmente compleja en aquellas urbes que han crecido muy rápido, porque han contado con menos tiempo para adecuarse al nuevo escenario y han visto como sus infraestructuras se saturaban. Es el caso de Mumbai o Delhi (India).
En paralelo, la tecnología y los cambios normativos en búsqueda de ciudades más verdes han obligado a tomar decisiones y realizar ajustes.
Las tendencias en movilidad globales clave
Si algo han tenido en común las últimas décadas es un contexto constantemente cambiante que lleva a que las cosas cambien muy rápido también en lo que a tendencias y movimientos clave toca. Las ciudades han tenido que aprender a jugar sus cartas en este escenario, mucho más en un terreno como el de la movilidad en el que se han producido notables avances en tiempo récord. Aun así, algunas tendencias han emergido como clave y se han afianzado como la espina dorsal sobre la que se asienta la nueva movilidad global.
Se podría decir que la cuestión medioambiental es transversal a todos estos puntos. La apuesta por un transporte verde de algunas regiones, como la Unión Europea, o la puesta en marcha de zonas de bajas emisiones en múltiples ciudades han reorganizado los patrones de transporte.
Electrificación y el boom de la infraestructura EV
Una de las respuestas a la búsqueda de un transporte más limpio ha sido la electrificación. Un ejemplo perfecto es el de la red ferroviaria, que se está electrificando para impulsar al tren como medio de transporte limpio y para incentivar la alta velocidad. Pero, posiblemente, la muestra más popular es la de los coches eléctricos, cada vez más presentes en las ciudades y para los que se ha desplegado toda una infraestructura de carga y gestión. Solo en la Unión Europea existen ya unos 910.000 puntos de carga, aunque sigue siendo una cifra baja frente a las expectativas de electrificación de la flota.
Movilidad compartida, ride-hailing y modelos de suscripción
Empresas como Uber o Cabify se han vuelto ubicuas en las ciudades de medio mundo, al tiempo que la ciudadanía está cada vez más dispuesta a probar modelos diferentes de acceso a los vehículos, como la suscripción en vez de la compra.
Vehículos autónomos y sistemas de transporte con IA

Las grandes compañías tecnológicas han estado probando los vehículos autónomos en la última década, desplegando pilotos en diferentes ciudades. Primero, se testearon en Estados Unidos o China. Luego, han empezado a desplegarse fuera de estos países. Abu Dabi está probando un servicio de robotaxis. La idea de base es la que de permitirán ganar eficiencia en el transporte y desaturar los centros urbanos.
Es ahí también donde entra en juego la inteligencia artificial. El análisis de Market Research identifica la IA como uno de los elementos que, junto con el internet de las cosas (IoT), está revolucionando la movilidad. Los sistemas inteligentes de gestión del tráfico que usan IoT han logrado ya reducir la congestión en un 20% en las ciudades en las que se han probado.
Logística verde y última milla

Uno de los escenarios en los que los vehículos autónomos podrían ser clave es en la última milla, una de las culpables recurrentes de la congestión del tráfico en los centros urbanos y una que asume cada vez más presión al crecer el uso del ecommerce. El transporte es, además y en general, uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero (el 20% del total global), lo que ha llevado a que se trabaje para optimizarlo y reducir su huella.
Cómo adaptarse a las tendencias en movilidad globales
Viena es el espejo en el que se miran otras ciudades cuando quieren tomar decisiones de cambio. Su política de alquileres suele ser usada como ejemplo positivo, pero también es una referencia mundial en movilidad. Lo ha logrado gracias a una estrategia de transporte multimodal afinada en la que se han integrado las grandes tendencias globales en movilidad. Viena es así la muestra de que es posible adaptarse a ellas y lograr buenos resultados.
No es sencillo, en parte porque la ciudadanía es a veces reacia a los cambios y a renunciar a las inercias en movilidad de décadas (ocurre, por ejemplo, cada vez que se peatonalizan áreas urbanas) y en parte porque las tendencias en movilidad cambian y se actualizan muy rápido. Sin embargo, es posible ajustar las cosas y dar el salto. Las ciudades deben hacer un trabajo constante de actualización, pendientes siempre de las últimas novedades y los últimos estudios. Igualmente, deben evitar ciertos errores.
Criterios esenciales: escalabilidad, interoperabilidad y resiliencia
Una ciudad no puede permitirse implementar una tendencia en movilidad ahora y abandonarla unos pocos años después para sumarse a otra, bien sea porque la inicial no permite crecer o porque choca con lo que ya existen. Eso implica tirar recursos. Las tendencias en movilidad a adoptar deben ser escalables, ya que así lograrán crecer con la propia ciudad, e interoperables, para integrarse con lo ya existente o con lo nuevo que traerá el futuro. En resumidas cuentas, deben hacer que la ciudad gane en resiliencia.
Errores comunes que deben evitarse a la hora de adaptar innovaciones en movilidad
Las tendencias en movilidad global solo pueden llegar hasta donde su contexto se lo permita. Uno de los errores más comunes es adoptar soluciones de moda sin plantearse si son realmente lo que la ciudad propia necesita. Es fundamental hacer un examen de conciencia previo, para identificar necesidades y, sobre todo, cruzar ese dato con lo que la innovación en movilidad permite lograr.
Igualmente, tampoco deben perderse de vista los retos recurrentes. Uno es la propia infraestructura. Si no soporta lo que se está desplegando (pasa a veces con el boom de la movilidad eléctrica), solo se generará caos, por muy prometedora que sea la tendencia. Otro es la regulación. Por un lado, algunos desarrollos van más allá de lo que el marco legal actual permite, lo que implica que es necesario actualizar normativas o crear nuevas leyes que respondan a los cambios que introducen las tendencias en movilidad. Por otro, estas nuevas tendencias en movilidad no pueden obviar las leyes ya existentes. Algunos sistemas pueden chocar con las normas de privacidad.
El futuro de la movilidad global

Los análisis de mercado han identificado un potente patrón: los cinco años que quedan antes de cerrar 2030 serán un período de gran dinamismo, en el que el mercado de la movilidad protagonizará innovaciones, movimientos empresariales y, sobre todo, un elevado interés entre unas ciudades cada vez más conscientes de que necesitan optimizar sus patrones de transporte.
Tendencias emergentes: plataformas MaaS, transporte con hidrógeno y gemelos digitales
Ya es posible identificar algunas de las piezas clave de este nuevo panorama. Una de las esenciales será la movilidad como servicio, o MaaS por sus siglas en inglés. Diferentes plataformas se posicionarán como palancas para simplificar los viajes urbanos y reducirán la fricción en pagos, tiempos de recorrido o multimodalidad.
Por supuesto, todo ocurrirá en unas ciudades cada vez más digitalizadas, lo que afianzará todavía más la presencia de la IoT y el uso de herramientas inteligentes de gestión de la movilidad. La smart mobility será ubicua y permitirá el uso recurrente de nuevos elementos que ayudarán a tomar mejores decisiones. Es el caso de los gemelos digitales, versiones virtuales de las propias ciudades que ayudarán a comprender mejor el transporte. Herramientas como los vehículos conectados generarán datos en tiempo real y ayudarán a optimizar estas soluciones.
Finalmente, la búsqueda de unas ciudades más limpias potenciará más alternativas a los combustibles fósiles y el salto a nuevos tipos de coches. El transporte alimentado por hidrógeno es una de estas alternativas en alza. Estos vehículos solo emiten vapor de agua.
El rol de Tomorrow.City a la hora de acelerar la transformación en movilidad
Todo esto genera un panorama complejo, lleno de matices pero también de potenciales soluciones sólidas a los retos urbanos del presente. Esto es lo que hace que encuentros como Tomorrow.City sean todavía más relevantes: son la llave para comprender qué está ocurriendo, qué va a pasar y cómo cada ciudad puede aprovecharlo.
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