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Autora | Raquel C. Pico
Es la pesadilla de los ayuntamientos, pero también de la ciudadanía que debe sufrirlos: los baches complican la circulación e incluso propician accidentes. Repararlos de forma eficiente es fundamental, pero no siempre se notifica de forma rápida que están ahí. Algunos vecinos se han hecho virales plantando árboles y plantas en sus baches para llamar la atención de sus alcaldes, pero existen vías más eficaces de notificarlos y activar la reparación. Es ahí donde entran en juego las apps de detección de baches y las infraestructuras smart.
Existen múltiples aplicaciones de seguridad vial. Las apps de detección de baches suelen operar como una vía de crowdsourcing, en la que la misma ciudadanía alerta a otras personas de lo que se pueden encontrar. Algunas ciudades ya han integrado esas apps en sus mecanismos de protección viaria. Johannesburgo (Sudáfrica) es una de las ciudades que cuenta con uno de esos sistemas. Hace unos años cerró un convenio con un par de compañías aseguradoras para lanzar una aplicación, Pothole Patrol App, en la que puedes avisar de baches e incluso hacerles una foto. Su tecnología de mapeado de baches se encarga de hacer llegar los datos.
Ahora, sin embargo, se busca ir un paso más allá y, gracias a la inteligencia artificial y a otras herramientas de infraestructura smart, se busca aprovechar otras apps y servicios para identificar baches de forma automática y mejorar la seguridad vial.
Tecnología vs baches

La digitalización de esta infraestructura responde a una necesidad concreta. No se trata tanto de crear una app de detección de baches curiosa, como de algo más pragmático. Las ciudades dependen de los avisos para localizar baches e iniciar sus procesos de reparación, un proceso lento y poco eficaz ya que está demasiado centrado en lo específico. Las hace reactivas y no proactivas. Necesitan un monitoreo de las condiciones de las carreteras en tiempo real.
Los robotaxis localizan baches
Eso es lo que proponen algunos pilotos que ya se han puesto en marcha. La idea final es beneficiarse de la digitalización de infraestructura urbana para localizar problemas y solventarlos. No son una app de detección de baches per se, pero hacen el mismo trabajo.
La compañía de robotaxis Waymo y la de mapas de tránsito Waze han presentado un proyecto que convierte a la segunda en un mapa de baches, aprovechando el trabajo de la primera. En un primer momento, el sistema se probará en cinco áreas metropolitanas de Estados Unidos, Los Ángeles, San Francisco, Phoenix y Austin, aunque podría llegar a las otras urbes ya que, como han adelantado, está potencialmente disponible a todos los lugares en los que operan.
A medida que circulan por la ciudad, los robotaxis se encargan de ver e identificar los baches. Luego, vuelcan esa información y sirve a las administraciones para hacer un mantenimiento predictivo de carreteras. Además, aparecerá también en el mapa con acceso público de Waze, por lo que sus usuarios recibirán alertas de baches y podrán confirmarlos (o desmentirlos).
Cómo funcionan estas apps de detección de baches
Para ello, sus coches autónomos usan las herramientas que ya tienen incorporadas. Los sensores o las cámaras ya están recogiendo datos, necesarios para navegar sin conductor. Ahora, recompilan de forma específica los de los baches.
Es también lo que hacen otras empresas tecnológicas con soluciones específicas para el mantenimiento predictivo de carreteras o seguridad vial inteligente. Una de ellas es CityRover, que usa inteligencia artificial para soluciones de smart city. Su tecnología de mapeado de baches consiste en un dispositivo de detección, que se integra en algún vehículo que recorra la ciudad. En Oregón (Estados Unidos) lo pusieron en el parabrisas de una máquina barredora, que siguió haciendo sus rutas habituales y, de paso, recopilando información. Los datos de la empresa prometen que detectaron más baches y los solucionaron más rápido.
Las implicaciones en privacidad y otros retos

Integrar la inteligencia artificial encaja con la tónica imperante a sumarla a más y más puntos de la gestión urbana, sirviéndose para un mapeado más eficaz de problemas. En el caso de la identificación de baches, obliga a diseñar algoritmos específicos capaces de diferenciar baches de otras posibles cosas. Esto obliga a su vez a recopilar grandes cantidades de información.
Ese es, así, uno de los puntos complejos de este proceso. Siempre que se introduce la IA, se debe tener en cuenta el impacto que tiene a la hora de gestionar la información y cuánta necesita, como el coste medioambiental de su procesado y los riesgos (y retos) en privacidad.
En paralelo, algunas voces recuerdan otras potenciales capas de estas propuestas. Como recuerda TechCruch, el piloto de Waymo y Waze se conecta con la necesidad que tienen las empresas de robotaxis de ganarse a las ciudades en las que quieren operar y a la opinión pública.
Algunas preguntas frecuentes
¿Aciertan las herramientas basadas en IA a la hora de detectar baches?
No es un sistema perfecto, porque la inteligencia artificial tampoco lo es. En el caso de CityRover, se han registrado ya falsos positivos, como confundir el reflejo del agua de lluvia o las malas hierbas con baches.
¿Son posibles otros usos?
Sí, ya se están empleando tecnologías muy parecidas en la detección de infracciones en carriles bus o de depósitos ilegales de basura. También tiene usos en movilidad inteligente.
¿Puede un smartphone cualquiera detectar baches?
No lo hará de forma automática, pero sí es posible usar una app de notificación o una de navegación que incluya reportado manual y avisos.
¿Me avisará Google Maps de los baches?
Aunque Google Maps registró una patente sobre este tema, todavía no ofrece esa información a sus usuarios.
¿Cómo notifico a mi ayuntamiento un bache?
Mientras la IA no lo hace por nosotros, se debe recurrir a los canales oficiales de contacto. Los ayuntamientos suelen contar con un teléfono o mail específico para incidencias.
Fotos | Jens Aber, Luis Villasmil, Marc-Olivier Jodoin


