Author | Elvira Esparza
Viena fue distinguida en 2020 como la ciudad más verde del mundo, principalmente por sus ideas innovadoras en movilidad inteligente y por la abundancia de parques públicos. En Viena el transporte público (metro, tren, tranvía, autobuses y bicicletas) cubre todos los distritos de la ciudad.
El principio que rige la estrategia de movilidad en Viena es que garantiza el movimiento de cualquier persona por la ciudad sin necesidad de coche. ¿Cómo ha conseguido Viena ser referente en el transporte multimodal? Estas son las claves.
De ciudad pensada para los coches a ciudad sin coches
La transformación de Viena como referencia mundial en movilidad se ha producido a lo largo de los últimos cincuenta años. Después de la Segunda Guerra Mundial, Viena igual que el resto de las ciudades europeas, se configuró como una ciudad amigable para los coches. Incluso llegó a abandonar las líneas de tranvía, que habían sido su seña de identidad, para dar más espacio al automóvil.
Durante esos años, la ciudad se planificó centrada en la construcción de autopistas y aparcamientos para coches. Sin embargo, cuando en 1965 se demolió la iglesia Florianikirche situada en medio de la Wiedner Hauptstraße en el 5º distrito (Margareten) para dar más espacio a los coches, la población comenzó a percibir la amenaza que tenía en la ciudad la expansión del automóvil.
En la década de los años setenta la situación comenzó a cambiar, Viena empezó a apostar por medios de transporte más sostenibles que el automóvil. En este cambio fue clave la construcción del metro U-Bahn y la gestión del estacionamiento en las calles de la ciudad. Desde 1980 el objetivo se centró en mejorar el transporte público, fomentar el uso de las bicicletas y eliminar el coche. El resultado se tradujo en una reducción de los viajes en coche del 40% al 27% y un aumento de los viajes en transporte público del 29% al 39 % entre 1993 y 2015.
Cómo fomenta Viena el uso del transporte público

El eje de la movilidad en Viena se apoya en el transporte público, para su fomento ha limitado la construcción de vías urbanas y la circulación de tráfico por zonas residenciales y ha expandido las zonas peatonales y para las bicicletas a través de diferentes planes de transporte.
El resultado de estas políticas se ha concretado una red de metro con más de 80 km, con 5 líneas que aumentarán con dos nuevas líneas para 2030. Una red de tranvía, activa desde 1865, que cuenta con 225 km que la sitúan como la sexta red más larga del mundo. Estos servicios se caracterizan por ser accesibles para todos los ciudadanos en la mayoría de las estaciones y estar activos en un amplio horario nocturno.
El servicio de transporte público se completa con la red de autobuses con más de 120 líneas que cubren las zonas donde no llega el metro o el tranvía.
Billetes únicos y pases anuales
La red de transporte público está gestionada por la empresa municipal Wiener Linien que se encarga también de fijar los precios de los billetes. El sistema de billetes del transporte público es sencillo y variado. Existe un único billete que es válido para metro, autobús y tranvía con diferentes usos. El billete más sencillo cuesta 3,20 € y tiene una validez de 80 minutos. También disponen de billetes de 24 horas y 7 días, porque este año se han suprimido los billetes de 48 y 72 horas.
Además, existe un abono anual con el que los ciudadanos pueden moverse en transporte público desde el momento que lo adquieren durante un año. El precio de este abono ha subido este año a 461 € que equivale a 1,26 € al día para viajes ilimitados en toda la red de transporte público. Con estos precios, Viena sigue manteniendo unas tarifas en el transporte público más económicas en comparación con otras capitales europeas.
Los usuarios pueden gestionar el uso del transporte público a través de la aplicación WienMobil, que es gratuita, e incluye los proveedores de distintos transportes: bicicleta, coche compartido, taxi, tranvía, metro… para moverse sin dificultad por la ciudad. Con esta aplicación los usuarios pueden comprar billetes, planificar rutas y estar al corriente de cualquier incidencia en la red de transporte.
El uso de la bicicleta como medio de transporte

Para conseguir el objetivo de eliminar el coche privado de las calles, en Viena se ha apostado por el uso de la bicicleta. Dispone de un sistema de bicicletas compartidas desde hace más de 15 años, que se pueden localizar con GPS para facilitar a los usuarios la forma de encontrarlas y devolverlas fácilmente. En total, más de 3.000 bicicletas están disponibles las 24 horas del día en 240 estaciones de los 23 distritos de la ciudad. Estas bicicletas están equipadas con siete marchas y candados electrónicos. Este servicio tiene un coste máximo de 19 € al día por lo que resulta más económico que otros medios para desplazarse por la ciudad.
Para que las familias con niños puedan moverse con comodidad, algunas bicicletas incluyen sillas para niños. También existen bicicletas para el transporte de carga que pueden cargar hasta 350 kg.
Con el fin de fomentar el uso de la bicicleta en los desplazamientos de los ciudadanos, la ciudad ha aumentado la red de ciclovías hasta superar los 1.700 km que incluyen carriles bici segregados, carriles bici en la calzada o senderos compartidos entre peatones y ciclistas.
Rutas en bicicleta o a pie
El diseño del transporte inteligente en Viena se ocupa también de mejorar la habitabilidad de la ciudad, para que los ciudadanos perciban la ciudad de forma más agradable. Se fomentan los recorridos a pie a través de senderos naturales para conocer los atractivos de la ciudad y apoyar la movilidad activa.
Se han creado calles para que los peatones puedan caminar en un entorno agradable, con más zonas verdes, sin coches, que funcionan como vía de escape para los ciudadanos. También se ha fomentado la señalización de calles escolares por las que los niños pueden caminar con mayor seguridad ya que se prohíbe la circulación de coches 30 minutos antes y después del inicio y fin de las clases.
Por último, para facilitar los desplazamientos de los peatones se han instalado semáforos inteligentes que detectan con cámaras a los peatones y se activan cuando se aproximan para que no tengan que esperar y puedan seguir su marcha sin interrupciones.
Gracias a la integración de los diferentes medios de transporte en un sistema unificado y la gestión a través de una aplicación, el transporte público de Viena se ha convertido en un sistema eficiente y sostenible.
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