Ciudades flotantes: historia y futuro de un sueño sostenible que puede hacerse realidad

Ciudades flotantes: historia y futuro de un sueño sostenible que puede hacerse realidad

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Autor | Jaime RamosPlantearse el futuro de las ciudades en un largo plazo implica un ejercicio de imaginación que roza lo fantasioso. ¿Qué ocurrirá dentro de un siglo? ¿Cómo se adaptarán los espacios urbanos para hacer frente a retos como las grandes masas de población, los movimientos migratorios o el devenir de la economía y la escasez de recursos?

La imaginación del ser humano ya nos entrega visiones para contestar a esas preguntas. Mientras que algunos se empeñan en mirar a las estrellas como vías de escape, otros apuestan por perfeccionar la evolución de nuestro planeta. Esto arroja soluciones que también, como en el caso espacial, se integran en la ciencia ficción. La credibilidad viene cuando es la propia Organización de las Naciones Unidas la que comienza, de forma oficial, a tomar la iniciativa.

Oceanix City: el origen de las ciudades flotantes

Así es cómo recientemente la ONU celebró la primera mesa redonda que versaba sobre ciudades flotantes sobre el agua. Lejos de convertirse en una extensión de una obra de J. G. Ballard, lo que se pudo ver en la misma es un grupo de expertos con proyectos estudiados y concretos de ciudades flotantes sostenibles. Participaron el CEO de la compañía Oceanix, Marc Collins Chen; el grupo Bjarke Ingels o el Centro del MIT de Ingeniería Oceánica entre otros.

En la sesión se pudo determinar cuál es la capacidad actual del ser humano para colonizar los océanos. Y, de llevar a cabo esta empresa, se exploró la fórmula para hacerlo de forma sostenible y qué ventajas nos proporcionaría. Lo cierto es que dos terceras partes de nuestro planeta están sumergidas bajo el agua.De hecho, este líquido, origen de la vida, amenaza también con quitárnosla como consecuencia del aumento del nivel del mar fruto del cambio climático. Por eso, el sentido de este tipo de proyectos no puede ser otro que el de reiniciar una urbanización 100% sostenible, con la salvedad de realizarlo en el medio acuático.

Colmenas acuáticas

Este es el motivo por el que el proyecto de Oceanix está diseñado para crecer y transformarse a escala, partiendo de pequeños barrios acuáticos que se conciben como módulos para dar lugar a una auténtica villa flotante. Dichos elementos dan respuesta a las primeras necesidades de habitabilidad de una ciudad. La unidad esencial de las colmenas acuáticas tiene siete pisos de profundidad que les permite crear un centro de gravedad consistente para vencer la resistencia del viento.

Seis de estos módulos dispuestos de forma circular conformarían una pequeña concentración urbana de 12 hectáreas en la que podrían vivir 1.650 habitantes. Esta especie de pueblos acuáticos darían respuesta a las necesidades sociales, laborales, comerciales y de ocio aplicando los criterios de sostenibilidad de las ciudades inteligentes.Y como no podría ser de otro modo, la estructura modular permitiría unirlos con otros núcleos. De este modo, este tipo de ciudades pueden crecer sin limitaciones con la multiplicación de esos módulos y con la ventaja de no tener fronteras geográficas. Por contraposición, queda por resolver retos como el de cómo resistirán ante las tormentas marinas.

Vía de escape para la superpoblación

Poblar los mares es algo que ya está sucediendo en la actualidad. Lagos, ciudad donde se espera que habiten 61 millones de habitantes en el año 2.100, la ausencia de suelo en los alrededores está llevando a la población a embarcarse en ciudades flotantes. No es un escenario de ciencia ficción. Es la realidad de la segunda ciudad más populosa de África.

Por su parte, la ONU insiste en que estas iniciativas se están teniendo en cuenta a modo de recursos de cara a un futuro incierto, en el que el agua puede ser un incómodo escollo para el desarrollo humano. Esto es así debido a fenómenos como el cambio climático. Por ejemplo, ciudades como Bangkok presentan áreas donde el agua asciende unos 2 centímetros cada año. Recuperar el espacio perdido podría ser una solución alternativa a la creación de nuevas ciudades para aliviar la presión ejercida sobre las urbes existentes.Imágenes | iStock/Kesu01, Oceanix, iStock/studiof22byricardorocha

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