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Autora | Raquel C. Pico
La digitalización ha tenido un impacto notable en el tejido económico. No solo es una industria en sí misma, sino que ha impactado en los demás espacios de producción. La tecnología ha propiciado la que ya se conoce como una nueva revolución industrial y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha acelerado procesos. Así pues, se habla ya de la industria 4.0, más eficiente, más resiliente y, o a eso aspira, más sostenible gracias a sus procesos inteligentes de fabricación. Es la era de la fabricación inteligente o smart manufacturing, algo que también está impactando en las ciudades.
Así ha cambiado la IA la fabricación
La integración de la inteligencia artificial ha cambiado los modos de trabajo. Ahora, se emplean grandes cantidades de datos como palanca para tomar mejores decisiones, pero también para gestionar los flujos de trabajo. El smart manufacturing echa mano de la automatización, de la analítica o de la predicción para orientar mejor qué se hace, cómo y cuándo. Como apunta un estudio global de Deloitte, el 92% de los decision makers considera que fabricación inteligente se convertirá en “el principal motor de competitividad en los próximos tres años”.
Ventajas de la fabricación inteligente
Esa ganancia en competitividad se explica por las ventajas que genera el salto a la fabricación inteligente. “La convergencia de la inteligencia artificial y el internet de las cosas está impulsando un cambio transformador en los servicios industriales y manufactureros”, señala un estudio, al lograr generar “una economía inteligente caracterizada por la automatización, la eficiencia y la toma de decisiones basadas en datos”.
Los procesos se vuelven más eficientes, lo que elimina redundancias y pérdidas, y la inteligencia artificial ayuda a detectar problemas y solventarlos. De hecho, una de las grandes revoluciones son los gemelos digitales, versiones virtuales y paralelas que permiten ver qué podría ocurrir y qué se debe mejorar. Son un eco del mundo real, que funciona como guía y sistema de apoyo. Al tiempo, la perspectiva conectada de los procesos posibilita una visión holística de las cosas. Esto es, la digitalización de todas las etapas de la fabricación ayuda a ver los productos desde antes de su nacimiento hasta que llegan al consumidor final, lo que elimina puntos ciegos.
Smart manufacturing en el entorno urbano

Estos avances tienen también un impacto en las ciudades. La llamada economía inteligente impulsa el crecimiento urbano, con una subida estimada en el PIB de esas zonas de entre un 1,2 y un 1,4%. Al tiempo, permite diversificar la economía y acentúa la innovación.
Sin embargo, no se trata solo de que los cambios en la industria afecten a la economía urbana (que es, al final, el espacio en el que se suelen concentrar las áreas industriales), sino que además permiten mejorar la resiliencia urbana. Los principios del smart manufacturing están en la base de las infraestructuras inteligentes y las propias ciudades crean sus gemelos digitales, sus aplicaciones de big data o su automatización de procesos.
Si el siglo XXI empezó como la era de las ciudades inteligentes, los avances en tecnología y, especialmente, la madurez de la inteligencia artificial han optimizado las smart cities y las han llevado ya a otro nivel. Los análisis comienzan a hablar ya de un nuevo concepto, el de las “ciudades sabias”. Es un salto de paradigma, como concluye el informe Megatrends 2025 de la Fundación Innovación Bankinter. La tecnología pasa de ser un fin a ser un medio, señalan. Esto es, en lugar de solo usar la tecnología, esta se integra de una manera holística y sirve para comprender mejor a sus habitantes, sus recursos o el propio territorio. Con esto, consiguen ver más allá de lo inmediato y trabajan a largo plazo, pero también logran cumplir con sus objetivos en inclusión social, recuperación territorial o mejora de la sostenibilidad.
La clave para lograrlo está en todas las herramientas fundamentales del smart manufacturing: la inteligencia artificial es el gran marco y los gemelos digitales, el internet de las cosas (IoT), el big data o la automatización las teclas a pulsar para conseguir los resultados. La tecnología posibilita una mayor resiliencia y se convierte en la palanca para un modelo de ciudad mejor.
Algunas preguntas frecuentes
¿Qué es el smart manufacturing?
Existen varias definiciones técnicas de fabricación inteligente o smart manufacturing, pero resumiéndolo se podría decir que es la incorporación de herramientas tecnológicas (y especialmente inteligencia artificial) para no solo gestionar la fabricación sino también para adelantarse a problemas y generar valor añadido. Todo esto se hace una forma autónoma, conectada y eficiente.
¿Cuáles son las palancas en las que se apoya?
El smart manufacturing usa gemelos digitales, internet de las cosas, automatización, conexión a la nube y análisis de datos, entre otras muchas herramientas TI de nueva generación. Con todo, la pieza básica que explica sus logros y avances es la inteligencia artificial.
¿Cuáles son los riesgos?
El riesgo más claro del smart manufacturing es su mayor exposición a las ciberamenazas, por lo que debe contar con una clara estrategia de ciberseguridad. Sin embargo, en los últimos años también ha aumentado la preocupación ante la dependencia tecnológica en inteligencia artificial frente a los grandes productores de estos sistemas.
¿Qué impacto tiene en las ciudades?
Los beneficios potenciales de integrar la inteligencia artificial en la infraestructura urbana son múltiples. Podría ayudar a mejorar la gestión urbana, a tomar mejores decisiones o resolver problemáticas fundamentales, como las brechas sociales, los retos en infraestructuras o los objetivos en sostenibilidad.
¿Hacia dónde va el futuro?
La revolución que ha generado la inteligencia artificial y el smart manufacturing es algo nuevo, pero los análisis ya apuntan cuál será la próxima revolución, la cuántica.
Fotos | B4LLS, imaginima/iStock


