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Autora | Elvira Esparza
Los ciberataques a los sistemas de agua han aumentado en todo el mundo durante los últimos años. Las plantas de tratamiento de agua se han convertido en objetivos prioritarios para los ciberataques debido a su papel crítico en la actividad industrial y la propia vida de las ciudades.
En Europa hay documentados más de 30 ciberataques a empresas de agua potable y saneamiento desde el año 2020. En algunos casos, los piratas informáticos paralizaron plantas de tratamiento de aguas residuales, en otros casos intentaron contaminar el agua potable e incluso provocaron el desbordamiento de un tanque de agua.
En Estados Unidos también se han acelerado los ciberataques. Durante los últimos meses, el FBI ha detectado ataques a las empresas de suministro de agua en varias ciudades que afectaron a la monitorización de los equipos. Anteriormente, la Oficina del Inspector General de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) realizó una evaluación de 1.062 sistemas de agua potable y encontró que 97 sistemas tenían vulnerabilidades críticas o de alto riesgo y 211 sistemas tenían portales visibles desde redes externas, por los que se podrían provocar daños en las infraestructuras. Según la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de EE. UU. (CISA), Estados Unidos cuenta con más de 153.000 sistemas públicos de agua potable y 16.000 sistemas públicos de tratamiento de aguas residuales.
Estados Unidos es donde más ciberataques se producen en los sistemas de agua, seguido de cerca por Europa, mientras que en África, sur de Asia y Oriente Medio la modernización de los servicios públicos está incrementando su vulnerabilidad a los ciberataques.
¿Por qué los sistemas de suministro de agua son vulnerables a los ciberataques?

Las amenazas a los sistemas de suministro de agua están aumentando porque estas empresas carecen de recursos para hacer frente a los ciberataques. En parte esta vulnerabilidad se explica porque la preocupación por la ciberseguridad se centra más en las redes eléctricas o en la sanidad que en el sistema de agua.
Sin embargo, los sistemas de suministro de agua potable y de gestión de las aguas residuales están más expuestos a ataques cibernéticos porque suelen ser infraestructuras obsoletas, que permiten a los atacantes un amplio margen de maniobra. A través de un ataque cibernético pueden detener las bombas, interrumpir el tratamiento del agua, provocando la contaminación del agua, o paralizar las redes de distribución.
El problema radica en la conexión entre los sistemas tradicionales y la tecnología de estos sistemas. Desde su creación, las redes de suministro y tratamiento de agua se centraban más en la robustez que en la seguridad, pero ahora han incorporado las tecnologías de la información a través de sensores, plataformas en la nube y monitorización remota. Esto ha mejorado su eficiencia, pero ha favorecido que los piratas informáticos accedan a los sistemas operativos y puedan controlar las bombas, las válvulas y las plantas de tratamiento para realizar los ciberataques.
Tipos de ciberataques que se realizan en los sistemas de agua
- Ransomware. Es el principal ataque desarrollado por los ciberdelincuentes para conseguir un beneficio económico. Es un tipo de malware que cifra archivos en el sistema impidiendo el acceso y pidiendo un rescate a cambio de la clave.
- Malware. Es un software malicioso que infiltran los ciberdelincuentes para robar información confidencial.
- Acciones de activistas. Atacan a las empresas de suministro de agua para llamar la atención sobre causas políticas y medioambientales.
- Amenazas internas. Son realizados por los propios empleados de manera involuntaria o maliciosa. Son muy perjudiciales porque eluden medidas de seguridad tradicionales y pueden llegar a provocar la interrupción del servicio.
¿Cuáles son las principales consecuencias de un ciberataque contra los sistemas de agua?

Los ciberataques pueden tener consecuencias graves y de gran alcance porque pueden afectar a la calidad del agua, causando una seria amenaza para la salud pública.
Según la EPA un ciberataque a estos sistemas no solo puede interrumpir el tratamiento de agua provocando su contaminación, también puede afectar a la distribución y almacenamiento o provocar interrupciones del servicio. Según la Alianza del Agua de Estados Unidos, la interrupción en el servicio de aguas durante un día podría poner en peligro 43.500 millones de dólares en actividades económicas, ya que no solo afecta al agua de los hogares, también influye en la actividad industrial y a la agricultura.
Los ciberataques tienen también un impacto financiero en estas empresas, tanto en los gastos directos para la recuperación del servicio, como en las posibles demandas de los clientes afectados por el ciberataque.
¿Cómo deben prepararse las ciudades inteligentes para proteger sus redes de los ciberataques?
Las ciudades inteligentes deben ser proactivas y realizar cambios en los procedimientos de sus sistemas de agua para evitar los ciberataques.
Es fundamental conocer todos los activos que están conectados e implementar sistemas de detección de amenazas basados en IA para monitorizar las redes.
Reforzar los sistemas de autenticación multifactor para evitar el acceso no autorizado a los sistemas de tecnología operativa.
Mantener los sistemas actualizados y potenciar la capacitación en ciberseguridad porque muchas instalaciones carecen de personal especializado para enfrentarse a estos ataques.
Asimismo, se deben separar las redes operativas de las redes administrativas para evitar que puedan extenderse los ciberataques.
Por último, se pueden adoptar medidas políticas para garantizar la seguridad de las infraestructuras que tienen recursos limitados.
Fotos | xijian/iStock, engin akyurt, onurdongel/iStock


