Autores | Pablo Vinuesa, Raquel C. Pico
El 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille, cuyo objetivo es subrayar la necesidad de mejorar las vidas de las personas con discapacidad visual o baja visión. El braille es un alfabeto adaptado que permite que las personas ciegas puedan leer y escribir. De hecho, se podría decir que es hasta una tecnología de accesibilidad doblemente centenaria. Las nuevas tecnologías permiten potenciar este sistema de lectura y escritura táctil, facilitando aplicaciones útiles para el día a día en nuestras ciudades. La tecnología braille, como dispositivos digitales braille, son así una potente solución para la accesibilidad en las smart cities, pero no es la única. Existen otros ejemplos de tecnología de asistencia para la discapacidad visual que abordan problemas concretos y mejoran la accesibilidad visual.
Así es la tecnología de asistencia para la discapacidad visual
Unos 2.200 millones de personas tienen deficiencias visuales de algún tipo de discapacidad visual, que puede ser total o parcial, según cálculos de OMS. Para una parte importante, la pérdida de visión ha ido paralela al envejecimiento, lo que hace que, en ocasiones, no hayan sido alfabetizados en Braille como ocurre con quienes se enfrentan a esta condición desde la infancia.
Estos datos de la OMS reflejan la importancia que tiene que nuestras ciudades se adapten a ellas y faciliten su calidad de vida. Y la tecnología inteligente es un impulsor definitivo de esta intención. La tecnología de asistencia para la discapacidad visual (también conocida en castellano como tiflotecnología) funciona como una llave de accesibilidad, que mejora el día a día de las personas con discapacidad visual de todo rango. En este terreno entran desde asistentes para baja visión, tecnología Braille o dispositivos digitales Braille, entre otras muchas muestras.
En resumidas cuentas, existen multitud de proyectos innovadores que intentan mejorar la accesibilidad, aprovechando el potencial de la tecnología actual. Desde los wearables a la impresión 3D, pasando por un interminable número de aplicaciones para dispositivos móviles o actualizaciones de utensilios tan conocidos como el bastón.
5 ejemplos de tecnología de asistencia para la discapacidad visual
Lectores de pantalla

Muchos aprendimos a leer arrastrando el dedo por el papel, para no perdernos. Este gesto tan intuitivo tiene su traslación al mundo digital con Finger Reader, el anillo que reconoce las palabras de una pantalla. Este dispositivo del MIT Media Laboratory utiliza un algoritmo capaz de interpretar un texto y leerlo luego en voz alta.
Mapas sonoros 3D
Aplicaciones como Microsoft Soundscape construyen un mapa de audio detallado de cuanto rodea a una persona con discapacidad visual, para asistirla durante sus paseos por la ciudad. Las balizas sonoras y el sonido sintetizado 3D recrean capas contextuales con detalles útiles.
Magnificadores de monitor
A modo de gran lupa, un magnificador portátil amplía el tamaño de pantalla y permite, por ejemplo, un acceso más universal al catálogo de las bibliotecas municipales. Existen de diferentes tipos, entre ellos portátiles, de manera que se puedan usar además de en entornos de lectura adaptados tanto dentro como fuera del hogar. También se puede acompañar de un software de lectura sonora.
Smart glasses
Muchas personas ciegas conservan cierto grado de visión, aunque esté limitado a la percepción de luz o movimiento. En la Universidad de Oxford han desarrollado unas gafas inteligentes que usan un sistema de cámaras y software para detectar objetos cercanos y evitar posibles obstáculos, potenciando la “visión residual”. En la misma línea están las lentes Orcam MyEye 2, que se fijan de forma magnética a las patillas, o el proyecto español EyeSynth.
Pantallas de braille táctiles
Hay dispositivos que permiten reproducir caracteres braille en tiempo real, como el Ferrotouch de Katie Cagen, estudiante de Ingeniería en Harvard. También se puede añadir esta funcionalidad al ordenador o móvil con dispositivos externos, pero opciones como Blitab, una tableta perforada basada en tecnología líquida que aporta sensación táctil, son especialmente interesantes por su portabilidad.
Más propuestas interesantes de tecnología de asistencia para la discapacidad visual

A esas muestras más destacadas, se suman otros ejemplos de tecnología de asistencia para la discapacidad visual que tocan áreas muy específicas.
Por ejemplo, Do Watch, el smartwatch en braille. La aplicación WhatsCine adapta películas a formatos válidos para los invidentes. WeWalk es un bastón inteligente equipado con Google Maps y altavoces. Las balizas bluetooth de Foresight Augmented Reality actúan como guías personalizadas de alta precisión, y no podemos olvidar los numerosos ejemplos de guías urbanas para invidentes que desarrollan diferentes organizaciones a nivel municipal y estatal.
En suma, una buena demostración de que hay más opciones que el pavimento podotáctil para guiar a las personas ciegas.
Por qué este es un reto urbano
Las ciudades deben ser funcionales para todos sus habitantes. La accesibilidad de la smart city no es un añadido, un extra que las hace un poco mejores, sino que es, en realidad, la respuesta a una pregunta fundamental: la de cómo conseguir respetar los derechos básicos de todos sus habitantes. Sus edificios, infraestructuras o espacios verdes deben así tener en cuenta la diversidad funcional de las personas que la habitan y sus necesidades. De hecho, ya se habla de un nuevo paradigma de ciudades inteligentes y cuidadoras. Es tan sencillo como escuchar a esas comunidades y tenerlas en cuenta cuando se diseñan los espacios. Por ejemplo, ya ocurre con el urbanismo que piensa en personas con trastorno del espectro autista.
Elementos de urbanismo inclusivo
Hay quien promueve un urbanismo basado en los sentidos, aplicando diferentes texturas y un contraste de colores adecuado a los edificios. También resulta necesario apostar por soluciones accesibles como mapas turísticos táctiles o puntos de información y de señalización en exteriores que cuenten con caracteres en Braille o sobre relieves. Esto también se aplica al sector privado. Por ejemplo, la mayoría de los grandes bancos dispone ya de cajeros automáticos con teclado en Braille y guías de audio.
Ejemplos de ciudades que trabajan la accesibilidad visual

Tokio (Japón) suele ser señalada como una de las ciudades más accesibles para personas con discapacidad visual. Sus guías táctiles en transporte público y aceras ayudan a la movilidad urbana y funcionan muy bien, tanto que la idea se ha exportado al resto del mundo. La ciudad cuenta con muchas guías auditivas e infraestructura pensada para la diversidad visual de sus habitantes.
Sin embargo, no se necesita ser una gran área metropolitana para incorporar accesibilidad. La tecnología de asistencia para la discapacidad visual y el urbanismo accesible se pueden sumar también a urbes de mucho menor tamaño. Solo se necesita voluntad de cambio y una estrategia clara. Hasta en ciudades históricas con arquitecturas centenarias se pueden hacer ajustes y mejoras. Es lo que ocurre en San Cristóbal de la Laguna (España).
La ciudad tinerfeña fue reconocida en 2024 con el premio Ciudad Accesible de la Unión Europea. Puso en marcha múltiples iniciativas para la accesibilidad teniendo muy presente diferentes umbrales, espectros y necesidades, aunque no se limitó a incorporar carteles o rampas. Un punto interesante en accesibilidad para personas ciegas fue cómo mejoró las opciones en una zona verde, el Centro de Visitantes de la Cruz del Carmen. Creando senderos multisensoriales, la experiencia ya no solo depende de la vista, sino que puede serlo del tacto, el olfato o el oído.
IA para la accesibilidad visual
A lo largo de la historia el braille se ha integrado en nuestras ciudades a través de su inclusión en objetos de uso diario como los billetes o monedas, las marquesinas del transporte público, las botoneras de los ascensores y el packaging de productos alimenticios, medicamentos o juegos infantiles. Como apunta The New York Times, el braille puede reverdecer en esta nueva era digital.
Los dispositivos tecnológicos basados en este alfabeto están evolucionando de manera continua. Y la inteligencia artificial puede jugar un papel decisivo, como demuestra el apoyo de gigantes del sector tecnológico. Por ejemplo, Microsoft lanzó en 2018 el programa AI for Accessibility, con un presupuesto de 25 millones de dólares y el objetivo de poner su tecnología al servicio de las personas con discapacidades. La IA se convierte así en una aliada para la tiflotecnología, ayudando a mejorar la accesibilidad.
En resumidas cuentas, la lista de ejemplos de tecnología de asistencia para la discapacidad visual está llamada a seguir creciendo, mejorando la calidad de vida de los habitantes de las ciudades a nivel global. La accesibilidad es una de las prioridades de las smart cities.
5 preguntas clave para entender la tiflotecnología
1. ¿Qué es la tiflotecnología?
Las tecnologías de asistencia para la discapacidad visual son diferentes herramientas que ayudan a las personas con discapacidad visual es sus diferentes tareas de la vida cotidiana.
2. ¿Cuáles son los ejemplos de tecnología de asistencia para la discapacidad visual?
Desde asistente para baja visión hasta tecnología braille, pasando por relojes adaptados, la horquilla es cada vez más amplia.
3. ¿Es el braille una tecnología de asistencia para la discapacidad visual?
El braille es un sistema de lectura y escritura, que emplea puntos de relieve y que puede ser, así, leído de forma táctil. Se podría simplificar diciendo que es un alfabeto pensado para una necesidad concreta.
4. ¿Cuántas personas ciegas hay en el mundo?
Según la OMS, unos 2.200 millones de personas presentan algún tipo de discapacidad visual. Dado que el 55% de la población mundial vive en ciudades, una parte importante de esta población será habitante urbana.
5. ¿Por qué deben las ciudades pensar en tiflotecnología?
La accesibilidad en las smart cities es una piedra angular de su desarrollo. Las ciudades inteligentes solo lo serán realmente si todos sus habitantes pueden acceder a sus servicios.
Imágenes | Elizabeth Woolner en Unsplash, Finger Reader por el MIT, WeWalk, CDC


